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De nuevo, como ya vimos en la conferencia de Ken Robinson, proponemos con el siguiente vídeo una nueva reflexión acerca de cómo la escuela hace que los niños sean cada vez menos creativos, y cuáles son los factores curriculares que inciden en este hecho:

En este vídeo, el premio nobel Muhammad Yunus nos habla de educación y creatividad, planteando una interesante cuestión que todo docente y toda persona se debe hacer:

¿Para qué sirve memorizar contenidos en una época como la actual, en la que estamos a un “clic” de toda la información disponible en la “aldea globa”l?

Lo que hemos de tratar es que los aprendizajes sean significativos y estén basados en la comprensión, no en la memorización.

Aquí tenemos una excelente conferencia a cargo de Ken Robinson, experto en creatividad y educación, que tuvo lugar en el TED, 2006.

A continuación,   reseñamos las ideas y frases más importantes de Ken Robinson:

Durante el transcurso del TED se han tratado las siguientes ideas:

A) La extraordinaria evidencia de la creatividad humana.

B) Estamos en un momento donde no tenemos ni idea de lo que va a suceder, en términos de futuro, ni idea de cómo esto puede llevarse a cabo. Es la educación la que está a cargo de llevarnos a este futuro que no podemos comprender. Nadie  tiene una pista de cómo se verá el mundo en un plazo de cinco años. Y, sin embargo, se supone que estamos educándolos para ello. Por lo tanto, la imprevisibilidad, en mi opinión, es extraordinaria.

C) Todos los niños tienen un tremendo talento y nosotros lo despilfarramos, despiadadamente.

Por tanto, el argumento de esta conferencia  es que ahora la creatividad es tan importante en la educación como la alfabetización, y debemos tratarla con la misma importancia.

El resumen de los temas tratados en la conferencia es el siguiente:

1- Miedo a equivocarse:

Los niños se arriesgan. Aún si no saben cómo, lo intentan. No tienen miedo a equivocarse. Ahora bien, no quiero decir que estar equivocado es lo mismo que ser creativo. Lo que sí sabemos es, que si usted no está preparado para equivocarse, nunca llegará a nada original. En el momento en que llegan a adultos, la mayoría de los niños han perdido esa capacidad. Se han vuelto temerosos a equivocarse. Y manejamos nuestras empresas de esta forma, por cierto, estigmatizamos los errores. Y ahora estamos operando sistemas educativos nacionales, donde los errores son lo peor que usted puede hacer. Y el resultado es que estamos educando a la gente fuera de sus capacidades creativas.

2- Cada sistema educativo en la tierra tiene la misma jerarquía de temas.

En la parte superior están las matemáticas y el lenguaje, luego las humanidades, y en la parte inferior, las artes. Y en casi todos los sistemas, también, hay una jerarquía en las artes. Plástica y música tienen normalmente un status superior en las escuelas que teatro y danza. No hay un sistema de educación en el planeta que enseñe danza todos los días a los niños, del modo en que se enseñan las matemáticas. La verdad es que lo que sucede es, que a medida que los niños crecen empezamos a educarlos progresivamente de la cintura para arriba. Y luego nos centramos en sus cabezas. Y ligeramente en un sólo lado. Pienso que tendrían que concluir que todo el propósito de la educación pública en todo el mundo es producir profesores universitarios.

3- Razón histórica.

Ahora, nuestro sistema educativo se basa en la idea de capacidad académica. Y hay una razón. No había sistemas públicos de educación antes del siglo XIX. Todos ellos se crearon para satisfacer las necesidades de la industrialización.

Así que la jerarquía se basa en dos ideas: (debido a la industrialización)

Número uno, que los temas más útiles para el trabajo están arriba. Así que ustedes, probablemente, en la escuela fueron amablemente alejados de aquellas cosas que le gustaban, con el argumento de que nunca conseguirían un trabajo haciendo eso.

Y la segunda idea es la capacidad académica, lo que realmente ha llegado a dominar nuestra visión de la inteligencia, porque las universidades diseñaron el sistema a su imagen. Si usted piensa en ello, todo el sistema de educación pública en todo el mundo es un proceso prolongado de acceso a la universidad. Y la consecuencia es que muchas personas de gran talento, brillantes, personas creativas piensan que no lo son, porque aquello en lo que eran buenos en la escuela no fue valorado, o fue en realidad estigmatizado. Y creo que no podemos permitirnos el lujo de seguir ese camino.

4- Inflación académica

En los próximos 30 años, según la UNESCO, se graduarán en todo el mundo mediante la educación más personas que desde el comienzo de la historia. Más personas, y esa es la combinación de todas las cosas que hemos hablado – la tecnología y sus efectos de transformación en el trabajo, y la demografía y la enorme explosión de la población.

De repente los títulos no valen nada. Se trata de un proceso inflación académica. E indica que la estructura de la educación está cambiando bajo nuestros pies. Tenemos que repensar radicalmente nuestra visión de la inteligencia.

5- Características de la inteligencia:

- Es diversa, pensamos en el mundo en todas las formas en que experimentamos. Pensamos visualmente, pensamos en sonidos, pensamos de manera kinestésica. Pensamos en términos abstractos, pensamos en movimiento.

- Es dinámica. Si nos fijamos en las interacciones de un cerebro humano, como hemos escuchado ayer de una serie de presentaciones, la inteligencia es maravillosamente interactiva. El cerebro no está dividido en compartimentos. De hecho, la creatividad, la cual defino como el proceso de tener ideas originales que tienen valor, la mayoría de las veces no se logra sino por medio de la interacción de diferentes formas disciplinarias de ver las cosas.

- Es distintiva.   Las personas descubren su talento de diversas formas, en respuesta a las características específicas de cada uno, que nos diferencian de los demás.

6- Nueva visión de la educación, ecología humana.

Creo que nuestra única esperanza para el futuro consiste en adoptar una nueva concepción de la ecología humana, una en la que empezamos a reconstituir nuestra concepción de la riqueza de la capacidad humana. Nuestro sistema educativo ha socavado nuestras mentes de la misma forma que hemos socavado la tierra, para un determinado producto, y para el futuro, esto no nos servirá.

Tenemos que repensar los principios fundamentales en los que estamos educando a nuestros niños. Y la única manera en la que lo haremos es viendo nuestras capacidades creativas como la riqueza que son, y viendo a nuestros niños como la esperanza que son. Y nuestra tarea es educar a la totalidad de su ser, para que puedan enfrentar este futuro – por cierto, tal vez nosotros no veremos este futuro, pero ellos lo harán. Y nuestro trabajo consiste en ayudarles a hacer algo con él.

Sternberg define a la persona creativa como aquella que genera ideas relativamente nuevas de alta calidad. Un producto es original cuando no es predecible, aunque depende del público al que se le presente.

Para que una persona sea creativa debe disponer de seis recursos necesarios (Sternberg y Lubart):

-         Inteligencia.

-         Conocimiento.

-         Estilos de pensamiento (capacidad de usar la inteligencia).

-         Personalidad. Asumir riesgos y superar obstáculos.

-         Motivación. Puede ser extrínseca o intrínseca.

-         Contexto medioambiental.

Por otro lado, Vigotsky considera que la conducta del ser humano puede ser de dos tipos: reproductora o creadora.

La reproductora se limita a repetir lo ya existente, mientras que en la creadora entre en juego la imaginación, que es la clave de la creatividad.

Este autor centra su trabajo en la creatividad en el arte, encontrando cuatro principios  necesarios para la creatividad artística, relacionados cada uno de ellos con un período de la infancia:

-         Actividad creadora de la imaginación relacionada directamente con la riqueza y variedad de la experiencia.

-         Relación entre los productos imaginados y determinados fenómenos de la realidad.

-         Emoción, presente en un doble sentido. Todo sentimiento tiende a manifestarse. “Ley del signo emocional
común” y “Ley de la representación emocional de la realidad”.

-         Crear algo totalmente nuevo, donde el aspecto intelectual y el emocional resultan necesarios por igual.

Su definición de creatividad y la de Sternberg y Lubart comparten tres rasgos fundamentales: es algo nuevo, práctico y depende del contexto social.

La creatividad es difícil de definir y de explicar ya que comprende mecanismos complejos que la psicología no es capaz de explicar. Aún así, los investigadores abordan el proceso creativo desde varios enfoques y paradigmas, como el psicométrico, psicológico o biológico.

Webster realizó una investigación que dio lugar al primer Manual de Investigación en Enseñanza y Aprendizaje Musical, en la que se establece una clasificación de las investigaciones disponibles. En ella se observan tres categorías principales: trabajos teóricos, aplicaciones prácticas y trabajos empíricos.

El pensamiento creativo, según Webster, es la implicación de la mente en el proceso activo de estructuración de pensar en sonidos con el propósito de producir algún producto que es nuevo para su creador; es un proceso dinámico en el que se alternan el pensamiento convergente y divergente. Partiendo de ahí elabora su modelo del proceso del pensamiento creativo en música.

La mayoría de los autores están de acuerdo en que el pensamiento creativo está canalizado por un problema y por la necesidad de solucionarlo. Si hablamos de música, ese problema obtendría una respuesta en forma de composición, improvisación, audición o análisis.

En el proceso que se da desde la intención de crear hasta llegar al resultado final intervienen dos niveles del pensamiento que se encuentran continuamente en interacción, y que se han mencionado anteriormente, y son el pensamiento divergente y convergente. La clave creativa está en dicha interacción.

Es importante que en el aula de música el alumno sienta que sus ideas son valoradas y que lo que está haciendo y aprendiendo es útil y beneficioso para él.  Cada persona posee pensamiento musical, que puede trabajarse de forma significativa involucrando al alumno mediante el proceso de creación.

Gardner define la inteligencia musical como la sensibilidad que permite al individuo tomar decisiones apropiadas a la música de acuerdo a su experiencia. El pensamiento musical es, por tanto, inteligencia musical  en acción.

La valoración y evaluación de los productos creativos del alumnado puede proporcionar gran información sobre el pensamiento musical y la comprensión del hecho musical.

Para Wiggins la esencia del pensamiento musical infantil es holístico. También indica que el trabajo de composición o de improvisación realizado entre iguales, entre alumnos, depende de los supuestos de partida que comparta el grupo, de la naturaleza de la tarea encargada por el profesor y de la experiencia compartida dentro y fuera del aula.

Es cierto  que le creatividad está relacionada directamente con la artes y que, en la escuela de hoy en día, a las asignaturas que más podrían estar relacionadas con ese tema, plática, música, teatro y danza, se les da una importancia menor que a las que son puramente intelectuales, como las matemáticas.

Realmente todas tienen el mismo grado de importancia, así que ¿por qué los alumnos reciben más horas de clase intelectual que de clase creativa, por llamarlas así? Simplemente porque la sociedad piensa que es más importante tener una carrera universitaria que ser un gran músico, o un gran bailarín.

Todos lo niños son creativos, pero si en las aulas no se potencia y desarrolla esta creatividad, están condenados a perderla. Una persona es creativa cuando no tiene miedo a equivocarse; cuando piensa en algo nuevo y lo lleva a cabo sin temer a que le digan que está mal o bien.

Actualmente eso no es posible, porque estamos sometidos a una presión social que nos impide errar, ya que puede tener consecuencias muy negativas, y con ello provocamos miedo al fracaso. Si tememos fracasar nunca podremos ser creativos, realizar algo nuevo, innovar al fin y al cabo, provocando una cierta comodidad “aburrida” y monótona.

Aquí mostramos un interesante vídeo del programa televisivo “Redes”, dirigido por Eduardo Punset, en el que se trata la creatividad, los factores que la condicionan, la influencia de la inteligencia y sus implicaciones en el desarrollo de las personas a través de la educación.

El presentador resume las caracterísitcas que hacen a una persona creativa : es una persona curiosa, pregunta por qué pasan las cosas; es capaz de elegir, adaptar y modelar el ambiente donde vive; existe cierta relación entre la capacidad intelectual y la creatividad. Añade también la superior capacidad de control que las personas creativas tienen sobre las situaciones.

Se ve desde el prisma de la vida cotidiana, y no tanto con un trasfondo que relacione la creatividad con el genio y el arte, como se hace muchas veces. Por ello nos parece más interesante, ya que los planteamientos desarrollados en el programa están desarrollados desde situaciones presentes en el día a día en nuestra sociedad.

Daniel Lázaro Rodríguez.

1. Introducción

En el presente ensayo pretendo analizar la creatividad desde un punto de vista pedagógico, como un recurso didáctico tanto del docente de cualquier área como específicamente del aula de música.

En primer lugar, señalo algunas consideraciones pedagógicas generales encaminadas hacia dos objetivos que es importante diferenciar: desarrollar y fomentar –liberar- las cualidades creativas de nuestros alumnos a través de las metodologías y técnicas empleadas en el aula y, por otro lado, centrarse en no dañar los procesos creativos que le son naturales a los alumnos, ya que muchas veces son la escuela y el entorno familiar los que hacen que los niños se sientan avergonzados, frustrados, ante la posibilidad de cometer un error por probar las ocurrencias de su imaginación o sientan miedo a la hora de expresar un pensamiento o idea original que se “salga” de la norma establecida.

En el segundo apartado, considero las posibilidades específicas de intervención sobre la creatividad que la educación musical nos ofrece, hablando de música y creatividad en general, y repasando después la incidencia sobre ellas de la expresión corporal, el canto, la danza, la escucha atenta y efectiva, el taller de construcción de instrumentos musicales y algunos apartados más de la educación musical, señalando las competencias que desarrollan en el alumnado y las razones por las cuales son incitadoras del pensamiento creativo y, en definitiva, base importante del desarrollo integral del alumnado en todos sus niveles

 


 

2. Consideraciones pedagógicas generales sobre la creatividad

El docente tiene una gran fuerza para incidir en el desarrollo de la creatividad en los alumnos a través de la metodología que adopte en sus clases, de su forma de ser, de cómo motive a su alumnado y la forma en que les permite expresarse libremente en un marco educativo de respeto a la individualidad y la originalidad. El uso de una metodología variada en la forma de enseñar y aprender hace más accesible y ameno el proceso de formación. Las metodologías activas cobran gran importancia para la consecución de un desarrollo integral y pleno en los alumnos y de un aprendizaje significativo, y, en ellas, la creatividad ha de ser una herramienta esencial. La rutina, la rigidez mental, el conformismo, el fomento de una única línea válida de pensamiento, el excesivo rigor, etc. no hacen sino educar a individuos previsibles, temerosos de fracasar, avergonzados de su propia imaginación o aficiones.

Se trata de que el alumno se libere de todo condicionamiento cultural, familiar y de contexto social, para que no sólo conozca, sino que vea más allá de sus propios límites y sienta una atracción sana por la exploración, el descubrimiento, por servirse de ideas y experiencias propias para dar certeza a los conocimientos que le vienen impuestos. Se han de estimular sus capacidades y aptitudes para que se expresen en iniciativas e ideas que se resuelvan en productos originales.

Evidentemente, el primer paso para dar rienda suelta a la creatividad de los alumnos es que los propios maestros sean creativos. Para ello, podemos considerar una serie de consejos que propiciarán la fluidez de las ideas en el aula y la espontaneidad y libertad en la expresión de los sentimientos y pensamientos de los alumnos:

· Se debe inducir a los alumnos a ser curiosos y a expresarse de un modo natural, fomentando el respeto de todas las opiniones e intentando reorientar y utilizar provechosamente las intervenciones.

· Es positivo proponer actividades interesantes que conlleven reflexión y dejen un amplio margen a la creación personal, evitando las que suponen una simple repetición de contenidos o memorización.

· Se debe enseñar a plantear y resolver problemas desde múltiples ángulos y puntos de vista, mostrando a los alumnos la importancia de dudar, preguntarse el porqué de las cosas y perder el miedo a equivocarse.

· Es necesario resaltar los aspectos valiosos de las creaciones de los alumnos, siendo generoso en las alabanzas, y no tanto incidir en los errores o aspectos más débiles de sus productos. También es importante el hecho de valorar las actividades que el alumno realice de forma extraescolar, sus aficiones, intereses…

· Las clases han de ser vivas, abiertas al diálogo. En ellas el alumno ha de sentirse respetado, y ha de valorar sus creaciones y las de sus compañeros. Se debe conceder más importancia a los momentos expresivos que a los receptivos, animando siempre a los alumnos a sentirse libres de preguntar y opinar, sin castigar los errores y las manifestaciones espontáneas que tengan lugar en el aula.

· Corregir y solucionar las dificultades en la resolución de problemas. Es probable que nos encontremos que el alumnado tienda a emitir respuestas estereotipadas, esté afectado por convenciones o prejuicios sociales o culturales, problemas emocionales, por falta de información o desconocimiento de un tema, o que no haya solucionado en otras situaciones problemas similares.

En definitiva, hemos de intentar motivar la creatividad del alumnado, pero es más importante, si cabe, no limitar la atracción natural que los niños sienten desde pequeños por la exploración. Y aquí entramos en un aspecto muy importante. Las escuelas, a lo largo de la historia, han ido avanzando un proceso de deshumanización de los alumnos, de pérdida de la individualidad y de censura de ciertas aptitudes, habilidades y destrezas a favor de otras. Se centra la educación en los aspectos matemáticos y lingüísticos, cerrando la puerta al desarrollo de otros tipos de inteligencia como la musical, la ambiental, la espacial. De la Teoría de las inteligencias múltiples de Gardner se desprende que hay 8 tipos de inteligencia, todas igual de importantes, que cada individuo tiene en mayor o menor medida desarrolladas. Luego la inteligencia es diversa y dinámica, y cada proceso en el que se manifiesta implica la interrelación de todos los tipos.

Víctor Lowenfield, en su obra Desarrollo de la Capacidad Creadora, afirma: “Todos los niños nacen creativos… no deberíamos preocuparnos por motivar a los niños para que se comporten de forma creativa; lo que sí debe preocuparnos son las restricciones psicológicas y físicas que el medio pone en el camino del pequeño que crece inhibiendo su natural curiosidad y su comportamiento exploratorio”. Y su afirmación me parece muy acertada, ya que todos los niños poseen creatividad, y sienten una natural tendencia a la exploración de su entorno, a la comprobación, a la vivenciación de experiencias nuevas. No tienen miedo a equivocarse, expresan sus ideas y pensamientos de forma natural, aspecto que siempre sorprende e incluso hace pasar situaciones embarazosas a los adultos. Sin embargo, en vez de potenciar y mantener este aspecto durante su proceso de formación, hemos creado un sistema educativo en el cual se limitan las expresiones libres, se censuran las ideas originales que se alejan de la “norma”, se castigan los errores, se premian la memorización y recitación de contenidos, se normaliza a todos los alumnos de forma que todos tengan que dar la misma respuesta única a la misma pregunta, sin contar con las características específicas de cada uno, sus motivaciones, sus tipos de inteligencia más desarrollados o el contexto en el que el niño se desenvuelve a diario.

Muchos docentes se preocupan más de pasar la hora de clase sin grandes problemas o alborotos en clase que de conocer verdaderamente a su alumnado, de saber sus motivaciones, sus capacidades más desarrolladas, los aspectos en los que cada cual destaca o la mejor forma de implantar una metodología eficaz. Por todo ello considero interesante hacer esta reflexión pedagógica sobre el fomento de la creatividad en el aula, o, lo que me parece más importante, el seguimiento de metodologías activas que no limiten el natural sentimiento creativo de los niños, que no castiguen su espontaneidad y originalidad, que respeten y valoren todas las opiniones, que enseñen a los alumnos a valorar sus ideas y sus propias creaciones, como medio para conocerse mejor a sí mismos y así conocer y comprender mejor su entorno, el mundo que les rodea, la sociedad en la que su vida se va a desenvolver.

Termino este apartado con unas palabras de Kincheloe, en su libro Hacia una visión crítica del pensamiento docente: Los problemas de la escuela no son innatos sino que están construidos por las condiciones sociales, presuposiciones cognitivas y relaciones de poder, susceptibles de ser desveladas por un profesorado incisivo, dotado de capacidad de formular preguntas nunca antes planteadas, que conduzcan a innovaciones que promuevan en el alumnado la reflexión, el pensamiento sofisticado y la justicia social.”


 

3. La creatividad en el aula de música. Consideraciones específicas para el área de Ed. Musical

Sin duda alguna, la música tiene un potencial tremendo para desarrollar una educación que libere y fomente la creatividad de los niños. Las artes siempre se han considerado campo de exploración de la creatividad, y es posiblemente en el aula de música donde los niños pueden usar sus ideas creativas a través de la expresión corporal y musical y la comunicación de forma más plena.

A pesar de ello, la enseñanza musical ha estado tradicionalmente orientada en su mayor parte a la lecto-escritura musical enfocada a la interpretación, y se ha dejado en un segundo plano la creación musical. Por el contrario, hay que dejar que el niño se exprese musicalmente, que descubra, sienta, se exprese a través de la música. Se han de utilizar técnicas creativas en el aula de música, respetando las creaciones, potenciando la práctica y la experimentación sonora, fomentando la libre expresión sonora. Han de fomentarse las actividades abiertas, las de respuesta divergente, las que obliguen al alumno a reflexionar y ser creativo y original a la hora de responder. Para todo ello, hay que dotar al alumno también de los conocimientos, destrezas, hábitos y habilidades musicales necesarias para que puedan expresarse musicalmente.

Los grandes pedagogos de las metodologías musicales activas (Dalcroze, Orff, Kodaly, Ward, Martenot, Willems, Suzuki) han insistido siempre en la importancia de educar musicalmente y desarrollar la creatividad. Sin embargo, otro grupo de pedagogos musicales contemporáneos (J. Paynter, M. Schafer, F. Delalande) ha revisado estos métodos, que habían sido criticados por ir al fin y al cabo encaminados hacia la lecto-escritura dentro de la música tonal. Proponen, en líneas generales, emprender el proceso de musicalización a partir de los intereses de los propios niños, de sus motivaciones, relacionado todo con las técnicas que desarrollan y liberan la creatividad. Tradicionalmente el aspecto de la propia expresión y creación personal siempre ha sido relegado al último lugar de las actividades musicales, que han priorizado el canto, la interpretación, reproducción sonora y la ejecución.

Desde edades muy tempranas, es conveniente que se enseñe al niño a desarrollar una escucha activa, atenta, plena. Todo proceso musical empieza por saber escuchar, tanto los sonidos que nos rodean como los que queremos hacer salir de nosotros mismos. Para ello, debemos realizar actividades en el aula de educación musical que trabajen y desarrollen la percepción auditiva, que estimulen la apreciación sensorial, que desarrollen la atención y la concentración para escuchar. Conforme a todo esto, la audición se muestra como una herramienta de trabajo indispensable en el aula de música. A través de ella, conocemos los matices del sonido, experimentamos nosotros mismos las cualidades del sonido, identificamos células rítmicas y formas –frases-, las sensaciones que nos puede producir una melodía, y abrimos nuestra imaginación siempre que la escucha sea eficaz y nos dejemos “envolver” por la música que está sonando. Es importante también trabajar el concepto de paisaje sonoro, para que los niños conozcan y reflexionen sobre los sonidos que les rodean en su vida cotidiana y valoren la riqueza de estos, así como el silencio.

Otro elemento esencial para la creatividad musical es la expresión corporal libre y creativa. Los alumnos han de ser conscientes de las posibilidades de su cuerpo y su voz. Se han de desarrollar técnicas y actividades que hagan al niño ser consciente de su esquema corporal, de sus propias posibilidades de expresión, de cómo a través del movimiento y la gesticulación se pueden transmitir sentimientos, ideas, estados de ánimo y, en definitiva, comunicarse. Actividades como la de la pintura relacionada con la música son muy aconsejables: podemos poner una audición, y que los alumnos pinten con colores lo que están sintiendo, o con las manos y el cuerpo, o que se muevan libremente como mejor les parezca, etc. Lo importante es que el niño sienta esa libre necesidad de expresarse y moverse espontáneamente según las sensaciones que la música que está escuchando le produzca.

La danza se muestra como una actividad indispensable, que educa a los niños en el respeto a su cuerpo, su conocimiento y exploración, el conocimiento de costumbres y folklore y les acostumbra a expresar con movimiento lo que sienten, provenga esto de la música que se escucha en el momento o no. No debemos olvidar tampoco que la danza permite todo tipo de actividades, ya que vale tanto para una primera actividad de animación o calentamiento de la clase, como para una vuelta a la calma al final de la misma, y permite todo tipo de combinaciones: se puede bailar, bailar en movimiento, bailar sin música, con ella, en parejas, en gran grupo, se puede acompañar de canto, de gestos, y, sobre todo, hay muchas danzas que permiten la creatividad de los alumnos sobre una base hecha. Un buen ejemplo es alguna de las actividades realizadas en clase, como la del muñeco alegre con cuerpo de trapo. Por todo ello, hemos de resaltar los beneficios que muestra la danza como actividad creativa también en cuanto a socialización, ayudando a los alumnos a despojarse de toda vergüenza y a perder el miedo a mostrarse tal como son, y a considerar su cuerpo como un instrumento de comunicación muy valioso.

El canto es indispensable también para que el alumno exprese sus propias ideas y creaciones. Se ha de trabajar en un doble sentido, ya que aunque es bueno que el alumno explore con su voz todo tipo de sonidos y melodías que se le ocurran, es conveniente ir educándola para que no vea limitada esa capacidad de expresarse y pueda desarrollar todo su potencial. Así, se debe acostumbrar el oído a la armonía, y sobre todo, cuidar que la fonación se realice de manera correcta y se tengan buenos hábitos de higiene vocal. El canto puede ser realizado tanto por uno solo como por el conjunto de la clase (actividad coral), lo que hace a los niños valorar la creación musical dentro del respeto grupal y concienciarse de la importancia del trabajo colaborativo. Además, permitiendo que los niños creen sus propias canciones, les hacemos explorar tanto las posibilidades de su voz como el sonido en sí mismo, y que ellos mismos inicien un proceso de exploración de las cualidades del sonido, conociendo así sus capacidades en cuanto a duración, intensidad, timbre y altura. Otro aspecto positivo es que podemos hacerles crear letras también, con lo cual podemos trabajar desde un punto de vista interdisciplinar. Y no debemos olvidar las ventajas que ofrece la actividad del canto creativo para asimilar e interiorizar aspectos de lenguaje musical.

Otra actividad que ofrece posibilidades creativas en el aula de educación musical es el taller de construcción de instrumentos musicales. Esta actividad, que es aconsejable realizar con los que llamamos materiales pobres, de desecho, cotidianos o reciclados, permite una exploración sonora y desarrolla la imaginación y creatividad de los alumnos. Cuando un alumno coge un objeto cotidiano, como un tenedor, un vaso, un a nuez, una botella vacía, una tapa de sartén, una pieza de madera, etc., y explora con ello, está escuchando y está buscando posibilidades sonoras de modo creativo. Los bebés tienden por ejemplo a golpear todo lo que pasa por sus manos de diferentes maneras, luego es una cualidad innata que llevamos dentro. No sólo se comprueba cuán diferentes suenan objetos grandes o pequeños, de madera, plástico o metal, sino que se buscan relaciones entre los sonidos, se exploran las distintas formas de hacerlo sonar (percutiendo, soplando, frotando, pellizcando) y se van adivinando de nuevo de forma natural las propiedades y cualidades del sonido. Se permite también mediante esta actividad el desarrollo del trabajo en grupo y colaborativo no sólo en el aula con los compañeros, sino que se traslada al entorno familiar del niño. Es una actividad tan sana, abierta a la creatividad, llena de caminos por explorar y a la vez lúdica y divertida, que es fácil que los progenitores, hermanos o vecinos de los alumnos se impliquen en la búsqueda de nuevas posibilidades sonoras en cualquier material u objeto, o que sean los que motiven al alumno dándole caminos a seguir o ideas que le sean útiles en su búsqueda. Otra cualidad importante es que, como futuros docentes, esta actividad nos brinda la posibilidad de aparecer ante el niño como auténticos mediadores, y no sólo como transmisores de conocimiento, que personalmente creo es el papel más importante de un maestro. Dotar a nuestros alumnos de las herramientas necesarias para que ellos mismos busquen, indaguen e investiguen hacia nuevas experiencias y conocimientos es tan necesario como satisfactorio a nivel personal y profesional. Para todo ello, nos hemos de servir de la investigación y construcción de cuerpos sonoros no convencionales, en un doble sentido: pedagógicamente es muy recomendable esa investigación y exploración y, por otro lado, los instrumentos habituales no nos permiten desarrollar esa experimentación de la forma más plena posible. No sólo se ha de conseguir que los niños escuchen los sonidos, sino que los aprecien. Para ello, necesitamos instrumentos que no den sonidos tan puros, tan marcados por las alturas de los intervalos. En nuestra tarea hemos de centrarnos en la sonoridad, y en este sentido los instrumentos tradicionales limitan mucho, ya que su objetivo fundamental es más concreto: dar sonidos lo más ajustados posibles a una correcta afinación. Además, no suelen llevar “ruidos incorporados”, es decir, además de la perfección en la altura, se busca un sonido limpio libre de ruidos. Esto es otro inconveniente, ya que por ejemplo en otras culturas se añaden pequeños objetos para dotarles de una mayor dimensión, haciendo que suene, por ejemplo, un sonido de percusión al pulsar la cuerda, consiguiendo efecto de cascabeles a la vez que un determinado sonido con su altura correspondiente. Todo ello son detalles del sonido, que a los niños les encanta y les motiva a explorar. Por ello son recomendables los instrumentos no convencionales construidos por ellos mismos. Además, como último apunte sobre este tema, hemos de tener en cuenta que al realizar trabajos de este tipo, el niño está desarrollando sus capacidades psicomotoras, cognitivas, de lenguaje y emocionales. Para realizar el trabajo, se ha de cortar, pegar, colorear, poner diversos objetos en diferentes posiciones, trabajando memoria, inteligencia espacial… También se despierta y desarrolla la capacidad musical del niño, se fomenta su creatividad, su valoración del reciclaje de elementos, su habilidad con manos y cuerpo tanto para construir el instrumento como para ejecutarlo, se le da conocimientos de teoría musical, desarrolla su lenguaje fácilmente a través de juegos y canciones que le hacen más amena la tarea, consigue relacionarse a través de la música con sus compañeros de otra manera diferente a la habitual, comprende que a través de una melodía, según sea mayor o menor, se pueden expresar diferentes estados de ánimo… y así muchas más. Las ventajas de desarrollo de capacidades básicas del niño son innumerables y siempre beneficiosas gracias a esta divertida y creativa actividad.

Por último, me gustaría resaltar las posibilidades que nos ofrece la improvisación musical. Es un fenómeno aplicable a todos los tipos de actividades, habilidades, destrezas, etc. que se pueden trabajar en educación musical. Debe ser fomentada por el docente, e impregnar toda actividad de expresión corporal, canto, danza, ejecución instrumental o reproducciones de motivos rítmicos. El maestro ha de conducir los procesos de creación musical del alumno, que son aconsejables desde el primer momento de su educación musical. El niño ha de concebir la creación musical como una herramienta de expresión, de pensamiento, de comunicación. En el proceso, se da forma a una idea, se busca una estructura, se elige un determinado orden de alturas y secuencias melódicas y rítmicas, estableciendo relaciones entre todos los conocimientos y destrezas adquiridos previamente por el niño. La improvisación hace que nos acostumbremos a dejar fluir las ideas en tiempo real, a que nos demos la oportunidad de equivocarnos, a permitirnos explorar posibilidades sonoras. Todo ello sienta las bases para llegar a la creación, que es estimulada y orientada por la improvisación. Desde un punto de vista práctico, la improvisación es una forma primaria de creación, ya que tras improvisar es más fácil orientar el proceso de elaboración, corrección, escucha y reproducción que toda creación conlleva. Dentro de este apartado, es importante considerar como acompañamiento de la creación, metodologías como el uso de partituras de grafía no convencional y musicogramas, que pueden incluso ser realizados por los alumnos, aumentando su visión subjetiva de lo que producen, y dando un mayor campo de libertad para expresar sus creaciones sin el rigor que exige a veces el lenguaje musical convencional.

Las posibilidades de la música para liberar la creatividad de los alumnos son prácticamente ilimitadas. He intentado dar algunas pautas, que me hubiera gustado ampliar o especificar más, pero dado el tamaño recomendado del ensayo, que ya he excedido con creces, he de parar aquí. Me encantaría reflexionar sobre ciertas actividades concretas, incluso ponerlas en funcionamiento, lo cual intentaré plasmar en el blog que voy a realizar en grupo para la asignatura. Simplemente recordar que la creatividad nos envuelve a todos desde que nacemos y que como docentes hemos de pulir y sobre todo no dañar ese valioso tesoro que cada niño porta para ayudarles a conseguir un desarrollo integral y orientarles en el uso de herramientas que ellos mismos poseen para guiar su aprendizaje y sus vidas.

Acercamiento a la creatividad desde un  enfoque antropológico y social.

Hoy en día, tiende a definirse la creatividad como la capacidad  que tiene un individuo para dar una solución válida, de calidad y original (aspecto subjetivo y sujeto a la experiencia previa de quien lo evalúe) a un problema dado. Por tanto, un sujeto creativo es aquel que, frente a dicho problema, combina los recursos de que dispone para solucionarlo de una manera menos común y más eficaz que el resto de su grupo de iguales.

La creatividad es uno de nuestros rasgos diferenciales con respecto a los animales y, en mi opinión, uno de los pilares de la evolución humana. Si a día de hoy podemos estar sentados en el sofá, al calor del brasero, escribiendo en un ordenador un e-mail, por poner un ejemplo, es consecuencia de un proceso de selección y mejora de las soluciones dadas por ciertos individuos a una serie de “problemas” que a nuestra especie se le han ido planteando. Estos problemas (al igual que las soluciones que generen) podríamos clasificarlos de la siguiente manera:

  • Primarios: De los que depende la supervivencia.
  • Secundarios: De los que depende el bienestar.
  • Terciarios: Los relativos al ocio.

Cualquier cosa producida por el ser humano en que pensemos es una solución dada a un problema de alguno de los tipos mencionados.

Si la especie humana es creativa, es lógico pensar que cualquier persona es creativa de manera innata.  Un ejemplo de ello es que, en el proceso de aprendizaje del lenguaje hablado, los niños no aprenden de memoria palabras y frases que reproducen sin más, sino que combinan todos esos elementos  lingüísticos dados con el fin de expresarse, que es el problema que les atañe en el momento. Por tanto, los estudios psicopedagógicos no deberían enfocarse hacia la creación de modelos educativos que fomenten la creatividad, sino que no la destruyan, que no rechacen los productos creativos del alumnado por exigir productos memorísticos y clonados.

Un concepto muy utilizado actualmente al hablar de creatividad es el de pensamiento creativo. Para hablar de él debemos conocer los términos pensamiento convergente (vinculado a patrones preestablecidos) y pensamiento divergente (desvinculado de los mismos, abierto a todas las posibilidades) , pues según Webster las ideas creativas son producto de una alternancia entre ambos tipos de pensamiento, influyendo en esta capacidad de sucederlos ambos las capacidades y el contexto individuales.

En el transcurso del proceso creativo, ya sea en la fase de reflexión o en la de elaboración pura del producto, se sucederán errores y necesidades de dar marcha atrás o de volver a empezar de nuevo, remodelando la idea o variando el proceso con el fin de que el producto final sea lo más fiel posible a nuestras intenciones. Por lo tanto es necesario estar dispuestos a equivocarnos, aprender a reflexionar y entender que gran parte de lo que ese proceso creativo nos aporte será producto de haber considerado, razonado y solucionado nuestros errores.

Teniendo entonces en cuenta que es necesaria cierta disposición a afrontar y solventar las equivocaciones, no sería recomendable, ni en el marco escolar ni en el familiar, amonestar, avergonzar o frustrar a los niños por errar en sus actos o reflexiones creativas. Con esta actitud sólo conseguiríamos que desarrollaran cierto recelo o incluso aberración hacía la exploración de sus aptitudes creativas.

Debemos acabar con la concepción, bastante generalizada, de que los artistas, los creativos, aquellos que estudian, trabajan o dedican su ocio a actividades creativas, hacen cosas menos valiosas que los médicos, los físicos o los abogados, por poner algún ejemplo. Dejemos a un lado todos los prejuicios y entonces podremos crear (dentro de nosotros mismos y a nuestro alrededor) un ambiente abierto a la creatividad, a la experimentación imaginativa, en que podamos realizarnos plenamente en ese sentido y abramos nuestros horizontes conceptuales.

En cada uno de nosotros hay un ser creativo que no debemos permitir que siga aletargado.

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